Por: Exaida Rodríguez - Pasante
Al conmemorar el Día Internacional de Recordación del Holocausto, es muy bueno la tradición histórica de mantener en la memoria y nunca olvidar lo que sin duda ha sido el horror más grande que ha experimentado la humanidad.
Quisiéramos creer que tanta barbarie cambiaría el modo de pensar del ser humano y apaciguaría los odios, y lo único que vemos es el resurgimiento de nuevos tiranos en nuestro tiempo, que no se apenan de negar lo innegable y pretenden hacernos creer que el Holocausto es una ficción.
Hoy en día se continúa hablando de las violaciones a los derechos humanos y nunca esta demás recordar que el Estado de Derecho es garantía de los Derechos Humanos.
Por esta razón se conmemora las victimas del holocausto, como forma de evitar que la tragedia se repita. La conmemoración busca homenajear a las víctimas de los crímenes cometidos por los nazis hace más de 60 años en contra de judíos, gitanos, eslavos, discapacitados, homosexuales, testigos de Jehová, comunistas y disidentes políticos.
Hay Derechos que son naturales e imprescriptibles, tales como, la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
Instrumentos jurídicos, como la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano ( 1789 ), la Declaración Universal de los Derechos Humanos ( 1948 ) y la Convención Europea de Derechos Humanos de Roma ( 1950 ) , entre otros, no menos importantes, deberían ser leídos constante y permanentemente por todos los ciudadanos de los pueblos del planeta. La aplicación de sus normas garantiza la paz.
Hay que tener presente que, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, sea práctica reiterada en los tribunales. El principio de separación de poderes es imprescindible para que haya independencia entre ellos en el ejercicio de sus funciones.
Cuando se ignoran estas normas, se olvidan los derechos del hombre, advienen las calamidades públicas y la corrupción.
Un pueblo necesita justicia, expresada en una justa distribución de la riqueza, para que no haya miseria para no caer en barbaries de tal magnitud. Requiere que se respete el derecho a la vida, que haya orden, que se respeten sus bienes, en una palabra, que haya seguridad. La mayor suma de felicidad posible en un pueblo es sinónimo de paz.
Destaco en materia penal que ningún hombre puede ser acusado, arrestado o detenido, como no sea en los casos determinados por la ley y de conformidad con las formas que ésta haya prescrito.
Las acciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones graves de los derechos humanos y los crímenes de guerra son imprescriptibles.
Toda ley debe estar acorde con estas disposiciones que son de rango supra-constitucional aceptadas en lo interno de todo país que las haya suscrito.
La Memoria es el único camino para evitar que se reiteren crímenes y genocidios y su rol para la construcción del futuro.

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