
Por: Sandra Lance - Directora Centro de Capacitación y Adiestramiento EJA
A diario se escuchan expresiones en las oficinas como: “No quería levantarme esta mañana”... “No tenía ánimos de venir a trabajar”... “Todos los días es lo mismo”... “Mi trabajo es agobiante”...”No me siento motivado”. Expresiones que trascienden a que el talento humano haga su trabajo con desinterés y produzca resultados negativos al final del día.
Miles de dólares son invertidos por las empresas en capacitaciones técnicas para que sus colaboradores estén al día en las últimas tendencias de su profesión y simultáneamente posicionarse en el mercado con un equipo de trabajo altamente calificado. ¿Y cuál es el balance en cuanto a la capacitación humana, del individuo, motivacional?. Los objetivos corporativos de ser los número uno, generar rentabilidad y tener una cartera importante de clientes no son posibles sin la existencia y participación del talento humano. Los días de la pirámide organizacional tradicional han desaparecido, ahora la pirámide es inversa, la parte superior la constituye el talento humano, pues es en las personas a quien se les confía la misión y visión de las empresas con el desempeño de sus habilidades, buenas prácticas y producción de resultados. Esta es la razón por la que a la alta gerencia le debe llamar la atención de por qué a su talento humano debe involucrársele en capacitaciones en donde el tema principal sea “la motivación”, sin caer en el error de darle un enfoque meramente sentimental si no más bien conjugando “el ser con el hacer”.
Un talento humano feliz y motivado es un equipo de trabajo con sentido de pertenencia y compromiso laboral.