Por: Gessenia Gómez - Pasante

Con asombro hemos visto que los últimos hechos delictivos perpetrados en nuestro país (homicidios, robos, violaciones, etc.) han sido cometidos por menores.
Ante este desalentador panorama, muchos se preguntan si el aumento de penas para los menores sería la solución. Algunos afirman que esta postura tomada por el Estado mediante las reformas a la Ley 40, donde se aumenta las penas a los menores infractores de 7 a 12 años, no es la correcta solución.
La UNICEF y otros organismos sociales se han expresado en desacuerdo con el incremento de las penas alegando que dicha medida ha sido aplicada sin éxito en El Salvador, Guatemala y Honduras.
¿Pero dónde realmente está la solución: en el sistema educativo, en la formación familiar o en las oportunidades que le brinda el estado a estos?.
En lo personal recomiendo lo siguiente:
1. Que el sistema Educativo debe fortalecer las actividades académicas, apoyándose en actividades complementarias como actividades culturales, deportivas, cívicas y religiosas para así alejar a los jóvenes del ocio.
2. Que la formación que se le de al menor dentro se su entorno familiar vaya ligada a los valores que hemos olvidado en el transcurso del tiempo.
3. Que el Estado debe de implementar programas que fiscalicen el desarrollo y la resocialización de los menores dentro de los centros penitenciarios
El aumento de pena y la reclusión por largo plazo, pueden proteger a la sociedad en el momento; sin embargo, el resultado podría ser peor que el remedio.

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