Lic. Darío A. Sandoval Shaik

Supongamos por un momento que usted, estimado lector, es un entusiasta inversionista, y que su diversificado portafolio de inversiones incluye una amplia gama de instrumentos financieros de renta variable y renta fija, y entre éstos, Bonos de un importante banco de capital panameño.
Para su fortuna, y a diferencia de otros emisores de deuda en el mercado de valores panameño, los bancos están obligados legalmente a contar con una calificación de riesgo emitida por una entidad Calificadora de Riesgo especializada e independiente, la cual debe publicarse dentro de los seis meses siguientes al cierre de cada ejercicio fiscal en un diario de circulación nacional.
Es así que durante el primer semestre de 2009, nuestros periódicos y publicaciones financieras especializadas se vieron inundadas de calificaciones o ratings de todos los bancos oficinales, y de licencia general e internacional.
En el caso particular del banco emisor de los Bonos que forman parte de su portafolio, la calificación elaborada por Standard & Poor’s Ratings Services reveló el siguiente resultado:
Calificaciones: Largo Plazo BB
Corto Plazo B
Perspectiva: Estable
Sin ser usted un especialista en asuntos financieros –porque para eso paga los servicios de un asesor de inversiones– ¿Estaría en capacidad de interpretar esta nomenclatura y en definitiva evaluar la capacidad del banco para seguir pagándole los intereses y el capital en el plazo previsto y en las condiciones descritas en el prospecto informativo de la emisión?.
Para responder a esta pregunta debemos recordar que cada Agencia Calificadora de Riesgo utiliza su propia metodología y nomenclatura de calificación. Las calificaciones de Standard & Poor’s, posiblemente la agencia más importante, van desde AAA (calidad máxima), hasta D (la peor calidad-incumplimiento). El grado de inversión empieza en la categoría BBB.
Podemos advertir entonces que tanto a corto como a largo plazo, sus bonos se encuentran en un grado inferior al de inversión, es decir, en grado o categoría especulativa, que abarca ratings que van desde BB, B, CCC, CC y C. Esto significa que aunque dicha deuda tenga normalmente algunas características de calidad y protección, éstas se ven contrarrestadas por incertidumbre de importancia o vulnerabilidad considerable ante condiciones adversas. Pasemos a analizar la situación a tanto a largo como a corto plazo, así como su perspectiva.
Largo Plazo (BB): Posee menos posibilidades de incumplimiento que otras emisiones especulativas. Sin embargo, debe hacer frente a incertidumbres significativas o condiciones comerciales, financieras o económicas adversas que podrían implicar una capacidad insuficiente de pago puntual de intereses y principal.
Corto Plazo (B): Posee un mayor riesgo de incumplimiento pero tiene actualmente capacidad de pago de intereses y reintegro del principal. Condiciones comerciales, financieras o económicas adversas probablemente perjudicarían la capacidad o voluntad de pago de intereses o reintegro del principal.
Perspectiva (Estable): La perspectiva estable refleja la expectativa de que el banco mostrará un desempeño financiero similar al de 2008. El detalle de la perspectiva dependerá siempre del sector en que se desempeña la empresa. En este caso, un banco, las calificaciones podrían subir o verse presionadas a la baja dependiendo de algunos factores como la diversificación de la cartera de crédito y fuentes de fondeo, variación de niveles de rentabilidad, capitalización y cartera vencida.
Esta breve explicación sobre cómo interpretar el riesgo de crédito en instrumentos financieros tiene la finalidad de que pueda emplearse como una herramienta adicional al análisis de los Estados Financieros de cualquier empresa en la que usted ya ha invertido o considere en invertir, y pueda evaluar de una manera sencilla la seguridad y solidez financiera intrínseca de la empresa, es decir, su capacidad para administrar riesgos y su solvencia para asumir sus obligaciones con el público inversionista.

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